Mi primer acercamiento con la reclutadora fue a través de una llamada telefónica donde me preguntó acerca de mis proyectos personales y si no había problema, sobre el hecho de iniciar un proceso si continuaba trabajando en otra empresa; por ello, tuvimos una entrevista presencial en la misma semana. Fue una plática muy casual donde igual me dio mucha información sobre la posición, así como, las responsabilidades que desempeñaría.
Una vez terminada la plática, agendamos una nueva cita, para realizar algunas evaluaciones.
A la semana recibí una nueva llamada de mi reclutadora diciendo que me había ido muy bien en las evaluaciones y que mi entrevista final iba a ser en 1 mes. Sin embargo, pasaron algunas semanas mas antes de tener algún contacto y ya había perdido el interés, porque no se menciono motivo alguno para tal retraso.